Consentimiento informado en odontología: qué debe incluir y cómo firmarlo sin papel
Cuándo la ley exige que sea por escrito, qué debe decir, cómo hacerlo con menores de edad y qué hace válida una firma en pantalla o en el celular del paciente.

En muchas clínicas, el consentimiento informado se firma así: recepción le pasa al paciente una fotocopia mientras espera, el paciente la firma sin leerla y la hoja termina en una carpeta. El día que hay una complicación, esa hoja prueba muy poco. Dice «procedimientos odontológicos», no nombra la pieza ni los riesgos de esa cirugía, y se firmó antes de que el paciente hablara con el profesional.
El consentimiento no es la hoja. Es la conversación en la que el profesional explica y el paciente decide. El documento solo deja constancia de que esa conversación ocurrió y de qué se habló. Esta guía ordena lo que debe decir ese documento y cómo dejarlo firmado sin papel.
Cuándo tiene que ser por escrito
La Ley 20.584, sobre derechos y deberes de los pacientes, establece en su artículo 14 que toda persona puede aceptar o rechazar cualquier procedimiento, y que su consentimiento debe ser libre, voluntario, expreso e informado. Por regla general puede ser verbal, pero debe constar por escrito en tres casos:
- intervenciones quirúrgicas;
- procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos;
- procedimientos que conllevan un riesgo relevante y conocido para la salud del paciente.
En odontología eso cubre buena parte del trabajo diario: extracciones, cirugía de terceros molares, implantes, injertos, endodoncias, cirugía periodontal y cualquier procedimiento con anestesia local. Una regla práctica: si hay anestesia, bisturí o un resultado irreversible, va por escrito.
Para ortodoncia, blanqueamiento o prótesis, la ley no siempre lo exige con la misma claridad, pero conviene pedirlo igual. En esos tratamientos el conflicto más frecuente no es una complicación clínica sino una expectativa: el tiempo que dura, la recidiva, la sensibilidad o un color que no quedó como el paciente imaginaba. Un consentimiento escrito deja claro qué se prometió y qué no.
Qué debe incluir
El artículo 10 de la misma ley dice qué información tiene derecho a recibir el paciente: su estado de salud, el posible diagnóstico, las alternativas de tratamiento con sus riesgos, el pronóstico y el proceso previsible después del procedimiento. Todo en forma oportuna y comprensible. Llevado a un documento dental, un buen consentimiento contiene:
- Paciente y profesional. Nombre, RUT o documento del paciente y el profesional que informa.
- El procedimiento, en palabras simples. Qué se va a hacer y en qué piezas, con su número. «Extracción de la pieza 38», no «cirugía oral».
- Por qué se indica. El motivo clínico: caries extensa, fractura, infección, enfermedad periodontal.
- Las alternativas, incluida la de no tratarse. Y qué pasa si el paciente elige no hacerlo. Es la parte que más se omite y la que más pesa cuando hay un reclamo.
- Los riesgos propios de ese procedimiento. Los frecuentes, aunque sean leves (dolor, inflamación, hematoma), y los graves, aunque sean raros (lesión de un nervio, comunicación con el seno maxilar, fractura radicular).
- Los cuidados posteriores. Qué debe hacer el paciente y que no seguirlos aumenta el riesgo.
- La declaración del paciente. Que se le explicó en lenguaje comprensible, que pudo preguntar y que le respondieron.
- Que puede revocarlo. Hasta antes del procedimiento, sin que eso afecte su atención.
- Firma, fecha y hora. Del paciente o de su representante.
No hace falta que sea largo. Hace falta que sea específico: un consentimiento para una extracción simple y otro para un implante no pueden ser la misma hoja.
Los errores que le quitan valor
La ley presume que el paciente recibió la información si firmó el documento. Es una presunción, y se puede desvirtuar. Estos errores la debilitan:
- Un formulario genérico. «Autorizo los procedimientos que el profesional estime necesarios» no informa sobre nada en particular.
- Firmar antes de hablar con el profesional. Si el paciente firmó en la sala de espera, el documento no registra una conversación: la reemplaza.
- Lenguaje técnico. «Riesgo de parestesia del nervio dentario inferior» es exacto, pero el paciente tiene que entender que se le puede dormir el labio, a veces por meses.
- Prometer resultados. «Sin riesgo» o «resultado garantizado» no deberían aparecer nunca. La odontología es una obligación de medios, no de resultados.
- Firmar con apuro. Pedir la firma con el paciente ya en el sillón y con la anestesia puesta no deja espacio real para decidir.
- Modificar o borrar un documento firmado. Si hubo un error, se anula y se emite otro. El original queda en la ficha.
Pacientes menores de edad
Con un paciente menor de 18 años, autoriza el padre, la madre o el representante legal. Pero la ley agrega algo que muchas clínicas pasan por alto: el niño o adolescente tiene derecho a ser oído sobre su tratamiento y a opinar entre las alternativas, según su edad y madurez. Y debe quedar constancia de que se le informó y se le escuchó.
En la práctica:
- Explícale el tratamiento también a él, con palabras de su edad, no solo al adulto.
- Registra que lo hiciste y qué opinó.
- Si llega acompañado por un abuelo, un tío o un adulto que no es su representante legal, confirma antes quién puede autorizar. Lo habitual es pedir una autorización firmada por el padre, la madre o el representante legal.
Fotos clínicas y redes sociales: un consentimiento aparte
Las fotos y radiografías que se toman para diagnosticar y tratar son parte de la ficha. Usarlas para otra cosa es distinto: un antes y después en Instagram, una presentación en un congreso o un caso en la página web.
Para eso necesitas un consentimiento separado y específico, que diga para qué se usarán las imágenes, si se mostrará el rostro y que el paciente puede negarse sin que eso cambie su atención. No lo incluyas como una casilla más dentro del consentimiento del tratamiento. Los datos de salud son datos sensibles, y la Ley 21.719 eleva la exigencia para tratarlos.
¿Vale una firma en pantalla o en el celular?
Sí. La Ley 19.799 establece que los documentos firmados electrónicamente tienen la misma validez que los firmados en papel. Y la propia Ley 20.584, para las atenciones de salud a distancia, menciona la firma electrónica de esa ley como forma de dejar registro del consentimiento.
La firma táctil, en una tablet o en el celular, es una firma electrónica simple. Su valor depende de lo que pueda probar el sistema que la guarda. Un trazo sobre un PDF que cualquiera puede reemplazar prueba poco. Lo que sí prueba algo es esto:
- El texto exacto que se firmó, congelado al momento de firmar. Si mañana la clínica cambia su plantilla, el documento del paciente no cambia.
- Una huella del documento. Un código calculado sobre el texto y la firma que permite demostrar que nadie los alteró después.
- Fecha, hora y quién informó. El profesional que explicó, no solo la cuenta que estaba abierta.
- Anulación con registro. Un documento firmado no se edita ni se borra. Si se anula, queda la anulación, con su motivo.
- Conservación. El Reglamento sobre fichas clínicas exige conservarlas al menos 15 años. El consentimiento es parte de la ficha.
Firmar a distancia
A veces conviene que el paciente lo firme en su casa, con tiempo para leerlo, por ejemplo antes de una cirugía programada. Se puede, con dos cuidados:
- Primero se informa, después se envía. El enlace no reemplaza la conversación con el profesional. Llega después.
- El enlace debe verificar a quien lo abre. Un enlace se reenvía, y un consentimiento contiene datos de salud. Antes de mostrar el documento, debería pedir un dato que solo tenga el paciente y dejar de funcionar una vez usado o pasado un plazo.
Cómo se hace en Odeen
En Odeen, el consentimiento se firma desde la ficha del paciente. Partes de una plantilla, el paciente firma en la pantalla y el documento queda en su ficha. Hay plantillas para extracción simple y quirúrgica, endodoncia, implante, ortodoncia, anestesia local, blanqueamiento, prótesis, tratamiento periodontal, atención de menores de edad y uso de imágenes clínicas, más una general para otros procedimientos. Cada clínica puede ajustar los textos a su forma de trabajar.
Si el paciente prefiere firmar en su celular, el profesional genera un enlace o un QR después de informarle. El texto queda congelado en ese momento. El enlace pide el RUT o documento del paciente antes de mostrar nada, sirve una sola vez y vence a las 72 horas.
Cada consentimiento firmado guarda el texto, la versión de la plantilla, la firma y la huella del documento, con folio y descarga en PDF. Si hubo un error, se anula y la anulación queda registrada. Está incluido en todos los planes, junto con el resto de la ficha clínica.
Un buen consentimiento no protege a la clínica del paciente. Deja constancia de que el paciente decidió con la información completa.
Esta guía es informativa y no reemplaza la asesoría legal para un caso particular.

