Cómo calcular los honorarios de los dentistas en tu clínica
Sobre lo cobrado o lo realizado, qué hacer con el laboratorio y los descuentos, y la retención de la boleta en 2026. Para liquidar sin discusiones.

En una clínica con varios profesionales, el fin de mes tiene un ritual conocido: alguien abre una planilla, cruza la agenda con la caja, busca qué tratamientos se terminaron y calcula porcentajes a mano. Después llegan las preguntas: «¿por qué me salió menos?», «¿esa corona no la había hecho yo?», «¿me descontaron el laboratorio dos veces?».
El problema casi nunca es el porcentaje. Es que nadie acordó por escrito sobre qué se aplica. Esta guía ordena esa conversación.
Las tres formas habituales de pagar
Porcentaje sobre lo cobrado
El profesional gana un porcentaje de lo que el paciente efectivamente pagó en el período.
- A favor: la clínica nunca paga por un trabajo que no cobró.
- En contra: el dentista asume el riesgo de cobranza, algo que no controla. Y los abonos complican todo: si un paciente paga $500.000 por adelantado por un plan de seis sesiones, ¿a quién le corresponde ese dinero si las sesiones las hacen dos profesionales distintos?
Porcentaje sobre lo realizado
El profesional gana un porcentaje de los tratamientos que completó en el período, se hayan pagado o no.
- A favor: el honorario sigue al trabajo clínico. Cada prestación tiene dueño y fecha.
- En contra: la clínica asume el riesgo de que el paciente no pague. Por eso necesita ver qué parte de esa producción sigue con saldo pendiente y gestionar la cobranza.
Monto fijo por prestación
Un valor acordado por acción («$25.000 por cada endodoncia unirradicular»), sin importar el precio de lista.
- A favor: es predecible para ambos lados.
- En contra: hay que mantener una tabla aparte y actualizarla cada vez que cambia el arancel. Funciona bien para pocas prestaciones muy estandarizadas, no para todo el catálogo.
Nuestra recomendación: porcentaje sobre lo realizado. Es la opción que menos se presta a discusión, porque cada peso del honorario apunta a un tratamiento concreto que se puede revisar en la ficha.
Sobre qué se aplica el porcentaje (aquí nacen las peleas)
Decir «40 %» no basta. Hay que acordar sobre qué base. Un ejemplo con una corona:
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Precio de lista | $400.000 |
| Descuento del plan (10 %) | −$40.000 |
| Lo que paga el paciente | $360.000 |
| Costo de laboratorio (incluido en el precio) | −$120.000 |
| Base del honorario | $240.000 |
| Honorario al 40 % | $96.000 |
Si en cambio el 40 % se aplica sobre el precio de lista, el profesional recibe $160.000. La clínica cobró $360.000, paga $120.000 al laboratorio y le quedan $80.000 para sillón, insumos, recepción y arriendo. Con la base neta le quedan $144.000. La diferencia, multiplicada por todas las prestaciones del mes, es lo que separa una clínica sana de una que trabaja mucho y no gana.
Tres reglas que conviene dejar por escrito:
- El descuento del plan se reparte. Si la clínica rebajó el presupuesto para que el paciente lo aceptara, ese descuento baja la base de todas las líneas en proporción, no solo de una.
- El laboratorio se descuenta solo si está incluido en el precio. Si el paciente paga el laboratorio aparte, no corresponde restarlo del honorario.
- El descuento por forma de pago lo absorbe la clínica. Si ofreces un descuento por pagar al contado, es una decisión comercial tuya, no del profesional.
La retención de la boleta de honorarios en 2026
Si el dentista emite boleta de honorarios a la clínica, y la clínica es una empresa, la clínica retiene un porcentaje del bruto y lo paga al SII en la declaración mensual del mes siguiente. En 2026 la retención es de 15,25 %, y la ley ya fijó el alza a 16 % en 2027 y a 17 % en 2028.
En la práctica:
- Un honorario de $96.000 bruto deja al profesional $81.360 líquidos y $14.640 para el SII.
- Acuerden si el porcentaje pactado es sobre el bruto o sobre el líquido. La mayoría de las clínicas lo pacta sobre el bruto. Si no está escrito, cada enero, cuando sube la retención, aparece la misma discusión.
- La retención no es un costo de la clínica ni un descuento al profesional: es un adelanto de su impuesto anual, que recupera o compensa en la operación renta.
Para cálculos formales, confirma la tasa vigente en el sitio del SII o con tu contador.
Los cuatro errores que más dinero cuestan
- Pagar dos veces la misma prestación. Pasa cuando una corona se termina el 30 y la planilla de un mes y la del siguiente se arman con criterios distintos.
- Producción que nadie liquidó. Un tratamiento completado que no entró a ninguna liquidación es trabajo hecho que no se le paga a nadie, hasta que el profesional lo reclama meses después.
- Cambiar el porcentaje a mitad de mes sin dejar registro. Si subes a un profesional del 35 % al 40 %, debe quedar claro desde qué prestación rige.
- Cargar el laboratorio después de pagar. Si la factura del laboratorio llega tarde y recalculas lo que ya pagaste, rompes la confianza. Lo liquidado debe quedar congelado.
Cómo se ve una liquidación ordenada
Una buena liquidación mensual responde, para cada profesional:
- qué tratamientos completó en el período, con paciente, pieza y fecha;
- la base de cada línea, con el descuento y el laboratorio a la vista;
- el porcentaje aplicado y el total;
- qué quedó de meses anteriores sin liquidar;
- cuántos de esos pacientes todavía tienen saldo, para que cobranza sepa dónde mirar.
Y pasa por estados claros: borrador para revisar, finalizada para que nadie la toque y pagada cuando sale la transferencia.
En Odeen, los honorarios nacen de la misma atención: cuando el profesional marca un tratamiento como realizado en la ficha, esa prestación queda lista para su liquidación. Cada profesional tiene su porcentaje, la base descuenta el descuento del plan y el laboratorio incluido, y una prestación entra a una sola liquidación. El cierre del mes muestra a todo el equipo en una sola pantalla, con lo pendiente y lo atrasado. Está en todos los planes, y si hoy trabajas con Excel u otro sistema, te ayudamos a cambiarte con tus pacientes, profesionales y prestaciones.
Un honorario bien calculado no es el más alto ni el más bajo. Es el que nadie tiene que revisar dos veces.

